¡¡JESUCRISTO HA RESUCITADO!!

MOTIVACIÓN
Hemos vivido con Jesús el paso de ser ensalzado por los hombres el Domingo de Ramos al sufrimiento que supone el ser entregado, abandonado, torturado y crucificado. Pero también hemos vivido con Él el ser resucitado y glorificado por el Padre.
La Pascua es el tiempo de sentir que no todo se ha terminado. Que hay un sueño que es posible lograr. Que la vida no se termina en el dolor, en el sufrimiento, ni en la misma muerte.
Si no todo ha terminado, si hay un sueño que podemos vivir, hoy volvemos a recordar el lema del colegio para este curso: “CAMBIA”… Esto es lo que hicieron los discípulos: CAMBIAR cuando comprobaron que la tumba estaba vacía y prepararse para lo que estaba por llegar, el encuentro con el Resucitado
Qué bueno sería descubrir a Dios vivo a nuestro lado y luchar por hacer realidad el proyecto de VIDA que tiene para cada uno de nosotros.
Vamos a rezar para que Dios nos llene de su vida en esta Pascua que acabamos de comenzar.

ACLAMACIÓN Respondemos con la expresión que está señalada 
Quédate, Señor, con nosotros,
para que nos enseñes las cosas de tu Padre.
Quédate, Señor, con nosotros,

para que entendamos las Escrituras
y los profetas.

Quédate, Señor, con nosotros,
si ya todo es noche, sin un rayo de luz…

para que nos descubras
los secretos de tu Reino.

 

Juan 20, 11-18
Fuera, junto al sepulcro, estaba María llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntaban: “Mujer, ¿por qué lloras?”.
Ella les contesta: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”.
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?”
Ella, tomándolo por el hortelano le contesta: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”.
Jesús le dice: “María”.
Ella se vuelve y le dice: “Maestro”…
María fue y anunció a los discípulos: “He visto al Señor”.
PALABRA DE DIOS

PARA PENSAR,…
Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico…Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después de terminar la tarea de todo el día, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros. La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones..., pero todo es pasajero y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás oirá que el corazón le dice: «¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida».
Y esta llamada a la vida, a descubrir el milagro diario de la existencia, es una fuerza que nace de la Resurrección de Jesucristo. El encuentro con Jesús, como el que vivió María, es la fuerza que crece en el corazón y llena la vida.

PADRE NUESTRO (todos juntos)

ORACIÓN (todos juntos)
Señor Jesús, no nos dejes solos,
abandonados a nosotros mismos,
porque nos invade la tristeza.
Pon a nuestro lado personas que crean en Ti,
para que nos hablen de Ti
y nos llenen de fuerza y de vida el corazón
y no se nos llene de las cosas
que sea acaban y no dan felicidad. Amén