"¡Muévete…!" Caminamos hacia la unidad de los cristianos

MOTIVACIÓN: ¿QUÉ ES "LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS?
 Al menos una vez al año, se invita a los cristianos a evocar la oración de Jesús para sus discípulos: "para que todos sean uno; [...]; para que el mundo crea [...]". Los corazones se conmueven y los cristianos se reúnen para orar por su unidad. Las congregaciones y parroquias de todo el mundo organizan intercambios de predicadores o celebraciones y cultos ecuménicos especiales. El evento en el que tiene su origen esta experiencia única es la Semana de oración por la unidad de los cristianos.
El lema de este año viene centrado en el texto bíblico que se indica: "Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder" (Ex 15, 6)". ¿Por qué este texto para todos los cristianos del mundo?
Este año la Iglesia ha mirado al Caribe. Y hoy en día los cristianos del Caribe pertenecientes a distintas tradiciones, ven el actuar de la diestra de Dios en el fin de la esclavitud. Esta es una experiencia unificadora de la acción salvífica de Dios que ofrece libertad. Por este motivo se consideró muy apropiada la elección del canto de Moisés y María (Ex 15, 1-21) como tema para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018. Es un canto de victoria sobre la opresión. Este tema ha sido recogido en un canto, La diestra de Dios, escrito en un taller de una reunión de la Conferencia de las Iglesias del Caribe celebrada en agosto de 1981, que se ha vuelto un himno del movimiento ecuménico de la región y que ha sido traducido a distintas lenguas.
Como los israelitas, los pueblos del Caribe tienen un canto de victoria y de libertad que pueden cantar y es un canto que los une. En nuestro mundo marcado por el pecado, con demasiada frecuencia nuestras relaciones sociales carecen de la justicia y de la compasión que honran la dignidad humana. La pobreza, la violencia, la injusticia, la adicción a las drogas, la pornografía, y la pena, el dolor y la angustia que causan, son experiencias que distorsionan la dignidad del ser humano.
El Papa Francisco, nos han pedido que recemos por la unidad de las Iglesias. Él mismo, hace grandes esfuerzos por visitar y acoger a los líderes de las demás Iglesias cristianas del mundo. En el ámbito del diálogo interreligioso que tanta importancia tiene en nuestro mundo globalizado y lleno de conflictos, nos limitamos a destacar la trascendencia de la "Jornada de Oración por la Paz" que se celebró el pasado 20 de septiembre en Asís, convocada por el papa Francisco con el lema: "Sed de paz. Religiones y culturas en diálogo", en el que participaron los máximos dirigentes de todas las religiones.
La Biblia sigue siendo una fuente de consuelo y liberación que sigue inspirando a los cristianos del Caribe para hacer frente a las condiciones que ponen en peligro la dignidad y la calidad de la vida. Mientras se caen de nuestras manos las cadenas de la esclavitud, nuevos lazos de amor y comunión emergen en la familia humana y expresan la unidad por la que las comunidades cristianas oramos.
Queremos que esta oración a sensibilizarnos ante este problema y nos anime para trabajar por la unión y nunca por la división, en la Iglesia, en nuestra casa, en el colegio y en todos los ámbitos de nuestra vida.



LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO (Ex 15, 1-21)
Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
Cantaré al Señor, sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar. El Señor es mi fortaleza y mi refugio, él fue mi salvación. Él es mi Dios, por eso lo alabaré; es el Dios de mi padre, por eso lo ensalzaré. El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". Él hundió en el mar los carros y el ejército del faraón; lo mejor de sus capitanes el mar de las Cañas se tragó.
Cayeron hasta el fondo como piedras, el mar profundo los cubrió. Fue tu diestra quien lo hizo, resplandeciente de poder; tu diestra, Señor, aniquiló al enemigo. Con la inmensidad de tu poder aplastaste a tus enemigos; lanzaste el ardor de tu enojo y como paja se consumieron. Al soplo de tu aliento, las aguas se amontonaron, como un muro se alzaron las olas, y los abismos se cuajaron en el corazón del mar. Decía el enemigo: "los perseguiré, los alcanzaré, me repartiré sus despojos, y mi codicia saciaré. Desenvainaré mi espada; con mi poder los destruiré". Al soplo de tu aliento, los cubrió el mar; como plomo se hundieron en las impetuosas aguas.
¿Quién hay como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible por tus hazañas, autor de prodigios? Extendiste tu diestra y los tragó la tierra.
Guiaste con tu amor al pueblo que rescataste; lo guiaste con tu poder hasta tu santa morada. Lo oyeron los pueblos y se estremecieron; los habitantes de Filistea se echaron a temblar. Se llenaron de horror los jefes de Edom; temblaron de angustia los príncipes de Moab; se acobardaron los habitantes de Canaán. Cayó sobre ellos terror y miedo. Ante la grandeza de tu poder quedaron petrificados, hasta que pasó tu pueblo, Señor, el pueblo que tú adquiriste. Tú los introduces y los plantas en el monte de tu heredad, lugar donde pusiste tu morada, en el santuario, Señor, que fundaron tus manos. ¡El Señor reina eternamente!
Cuando la caballería del faraón, con sus carros y jinetes, entró en el mar, el Señor hizo que las aguas se volviesen contra ellos; en cambio, los israelitas cruzaron el mar caminando sobre tierra seca.
Entonces María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en sus manos, y todas las mujeres salieron detrás de ella danzando y tocando panderos, mientras ella les cantaba: "Cantad al Señor, porque sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar".
Palabra de Dios

PETICIONES
Lector: Dando gracias por nuestra liberación de la esclavitud del pecado, pongamos nuestras necesidades ante el Señor pidiéndole que rompa las cadenas que nos esclavizan y que nos una, en cambio, con lazos de amor y de comunión.

1. Dios del Éxodo, que guiaste a tu pueblo a través de las aguas del mar Rojo y lo redimiste, quédate con nosotros ahora y redímenos de toda clase de esclavitud y de todo lo que oscurece la dignidad del ser humano.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.
2. Dios de la abundancia, que en tu bondad provees a nuestras necesidades, quédate con nosotros ahora y ayúdanos a vencer nuestro egoísmo y nuestra codicia y danos el valor para ser agentes de justicia en el mundo.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.
3. Dios de amor, que nos has hecho a tu imagen y nos has redimido en Cristo, quédate con nosotros ahora y danos la fuerza para amar a nuestro prójimo y para acoger al extranjero.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.
4. Dios de paz, que te mantienes fiel a tu alianza aunque nosotros nos alejemos de ti y en Cristo nos reconcilias contigo, quédate con nosotros ahora y pon en nosotros un nuevo espíritu y un nuevo corazón para que podamos rechazar la violencia y ser en cambio siervos de tu paz.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.
5. Dios de gloria, que eres todopoderoso y que en Cristo quisiste que tu hogar fuera una familia humana y que en las aguas del bautismo nos has adoptado como hijos, quédate con nosotros ahora y ayúdanos a mantenernos fieles a nuestros compromisos familiares y a nuestras responsabilidades comunitarias y fortalece los lazos de comunión con nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.
6. Dios uno y trino, que en Cristo nos has hecho uno contigo y con los demás, quédate con nosotros ahora y por el poder y el consuelo del Espíritu Santo líbranos del egocentrismo, la arrogancia y el miedo que nos impiden caminar hacia la plena unidad visible de tu Iglesia.
Todos: Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

ORACIÓN FINAL (todos juntos)
Dios eterno,
que no perteneces a ninguna cultura ni tierra,
sino eres Señor de todos,
y nos llamas a acoger al extranjero que reside entre nosotros.

Ayúdanos con tu Espíritu
para vivir como hermanos,
acogiendo a todos en tu nombre
y viviendo según la justicia de tu reino.

Tu diestra, Señor,
está plantando en nuestra tierra
semillas de libertad, esperanza y amor;
en esta tierra de muchos pueblos
que los hijos junten sus manos
y sean uno contigo
para caminar hacia la libertad y la unidad.
Amén