¡Muévete!: el camino lo recorremos junto a otros

Motivación
Durante estos primeros días de curso, nuestro esfuerzo se debe centrar en crear relaciones y favorecer el buen ambiente en clase. Relacionarnos con todos, caminar juntos… Esto implica estar, entrar en contacto conmigo mismo, con el que tengo al lado, con mi familia y, en nuestra vida creyente, con Dios.
Todo lo que les ocurre a los demás, lo que sucede en mi entorno cercano me afecta y nos afecta: nos revela que estamos vivos, nos ayuda a conocer y conocernos mejor. Se trata de dar lo mejor de cada uno para el bien de todos.
Pedimos a Dios que nos ayude en este reto de “muévete” que se nos propone para este curso y que las relaciones en clase sean de acogida, de respeto, de conocimiento mutuo y de esfuerzo compartido.

Escuchamos lo que Dios nos dice Marcos 10, 17-24
Se ponía ya en camino cuando llegó un joven corriendo a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para vivir en plenitud, para llevar una vida lo más feliz posible?” Jesús le dijo: “¿por qué me llamas bueno? ¡Nadie es bueno sino sólo Dios! En cuanto a lo que me preguntas, pues ya sabes: para ser feliz: sé justo, compórtate con respeto, no robes, comparte, no mientas, no critiques, quiere a tu padre y a tu madre…”
El joven le dijo: “Maestro, todo eso lo he hecho desde que era pequeño.” Entonces, Jesús, fijando en él su mirada, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.” Palabra de Dios.

Ayúdanos a “movernos”… Respondemos: Ayúdanos Señor.
- Que en nuestra clase valoremos lo positivo de cada persona y la ayudemos a que se encuentre bien…
- Que cada nos acerquemos a alguien, con respeto y deseo de compartir y echar una mano…
- Que en el colegio vivamos cada día la unidad para que cada uno pueda alcanzar sus metas…
- Que no miremos para otro lado ante las dificultades y contratiempos que aparezcan…
- Que seamos valientes y entreguemos lo mejor de uno mismo a lo largo de este curso…

Oración final (todos juntos)

¡Oh Dios! Envíanos “personas buenas”,
de las que se entregan a fondo,
de las que, como Marcelino y los primeros Hermanos,
se olvidan de sí mismos,
de las que aman con algo más que con palabras,
de las que entregan su vida de verdad y hasta el fin.

Danos Señor “personas buenas”, apasionadas,
personas capaces y comprometidas
de crear buen ambiente
en el colegio, en la familia y en el mundo.
Danos “personas buenas”,
que estén en medio de la sociedad,
que den la cara por el evangelio,
capaces de luchar por sus sueños
y ser “algo más” de lo que otros esperan.

Danos “personas buenas” entregadas en el día a día,
amantes de la paz, puras de conciencia,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea, libres y comprometidas,
espontáneas y tenaces, dulces y fuertes.
Danos “personas buenas”, Señor,
danos persona dispuestas a “moverse” por el bien de todos.