“MUÉVETE”: LA OPORTUNIDAD DE SER JOVEN

Motivación
Hemos iniciado un nuevo curso y, lo normal, es que lleguemos llenos de expectativas y de ilusión. No se entiende la vida de un joven parada, sin ganas de nada y de brazos cruzados. El cartel del lema de este curso nos invita al movimiento, a avanzar y seguir adelante. Eso sí, con una meta clara, con un destino… No caminamos sin rumbo; no nos movemos como marionetas que nos dejamos manipular.
Hoy, en nuestra oración, pedimos a Dios que escuchemos su Palabra, que no perdamos de vista el horizonte que se nos abre a cada uno de nosotros y, cómo no, que no dejemos de movernos, de luchar, de estudiar, de esforzarnos y seguir avanzando.
Lo hacemos como María, como Marcelino, como tantas personas que nos han mostrado que la felicidad se encuentra en la medida que caminamos con paso decidido junto a quienes el buen Dios ha puesto a nuestro lado.

Del profeta Jeremías (Jer 1, 7-8)
“Pero el Señor me dijo: - No digas que eres muy joven. Tú irás donde yo te mande y dirás lo que yo te indique,. No tengas miedo de nadie, pues yo estaré contigo para protegerte. Yo, el Señor, doy mi palabra”.
Palabra de Dios

Nos lo dice el Papa Francisco...

«Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a vegetar, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella"
Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero muy caro: perdemos la libertad
Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la única manera de ser feliz es ir como atontado.  Esa parálisis es como creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá, como los que hay ahora modernos con masajes adormecedores incluidos, que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente al ordenador.
Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón".
El tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita jóvenes-sofá, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos.
Este tiempo actual, sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes, ya que el mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella.
La historia hoy nos pide que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro» (Papa Francisco, en la JMJ de Cracovia)


Ayúdanos a “movernos”… Respondemos: Ayúdanos Señor.
- Que todos nos sintamos invitados por Dios para acoger confianza que pones en nosotros y realizar nuestros sueños…
- Que cada día luchemos por alcanzar unos objetivos, por dar unos pasos y conseguir unas metas que nos hagan mejores personas y nos ayuden a caminar con los demás…
- Que nos contagiemos, unos a otros, deseos de superarnos, mejorar y “movernos” para seguir todos adelante…
- Que no caigamos en el desaliento y la decepción cuando las cosas no salen bien…
- Que el ambiente de clase favorezca el crecimiento personal y luchemos por desarrollar las capacidades que Dios nos ha dado a cada uno…

Oración final (todos juntos)
Querido Dios:
A lo largo de este curso que comenzamos
inspírame siempre lo que debe pensar,
cómo debo pensar.
Lo que debo decir, cómo debo decir.
Lo que debo callar, cuándo debo callar.
Lo que debo hacer, cómo lo debo hacer.
Lo que debo sentir, cómo debo sentir,
Lo que debo amar, cómo debo amar.
Señor, dame la capacidad
de descubrir cada día
cómo debo actuar
para el bien de mis compañeros
y mi propia realización personal.
Dame acierto para entender las asignaturas,
capacidad para retener lo que estudio,
método y capacidad para aprender cada día,
Dame, Señor, capacidad para “moverme”
acierto al empezar,
constancia para estudiar
y entusiasmo para llegar al final.
Dame, Señor, tu gracia
para entender mi vida y este curso
como un camino de salvación y de vida,
de encuentro y entrega,
de construcción de tu Reino de Amor. Amén