EL "MUÉVETE" NOS EXIGE VIVIR CONFIANDO

Motivación
No hemos nacido para sufrir, ni para ser sufridores en la vida. Dios cada amanecer nos regala la vida para ser sonrisa, luz y esperanza.
Creemos en el Dios de la Creación, que deja en nuestras manos una vida por vivir y por regalar. Nuestro Dios es un Dios de vivos y para la vida. Sentimos con él la dureza del esfuerzo, los desgarros ante pequeños fracasos y el dolor en algunas circunstancias.
Y Dios nos dice que la vida se construye con una confianza infinita en su gracia y, cómo no, en las personas que están junto a nosotros. Además, nos pide que lo hagamos con una vida esperanzada, que no se cruza de brazos ante la adversidad y hace crecer los cimientos de nuestro futuro.
En nuestro colegio encontramos signos de superación y esperanza que nos animan a todos. Vamos a rezar para que nuestro estilo de vida se apoye en la confianza y el esfuerzo personal.

Mateo 7, 7-12
Pedid, y recibiréis; buscad, y encontraréis; llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren. ¿Acaso si alguno de vosotros su hijo le pide pan le da una piedra?, o si le pide un pez, ¿le da una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Así pues, tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros, porque en esto consisten la ley y los profetas. PALABRA DE DIOS

¡¡¡Nos lo enseña Marcelino!!! CONFIANZA Y SUPERACIÓN…
Marcelino entró en el seminario menor de Verrières el 1 de noviembre de 1805. Al principio lo pasó mal. Tenía 17 años y era el mayor y el más atrasado en estudios de su clase, incluso se dudó de su capacidad para los estudios. Durante el curso 1807-1808, parecía que todo iba a peor; D. Antonio Linossier, prefecto de estudios del seminario habló con él… A partir de aquí, hizo un esfuerzo muy significativo, incluso comenzó a estudiar a escondidas, por la noche, para avanzar más; se apoyó, además, en compañeros que podían ayudarle en las lecciones y todo momento lo aprovechaba para profundizar en las asignaturas que más se le resistían. El trabajo de superación obtuvo recompensa: terminó los estudios y pudo entrar en el Seminario Mayor para realizar los estudios superiores y, así, alcanzar la meta del sacerdocio.

Ave María


ORACIÓN (todos juntos)
Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad; hazla semejante a la tuya.
Toma mis manos; hazlas acogedoras.
Toma mi corazón; hazlo ardiente.
Toma mis pies; hazlos incansables.
Toma mis ojos; hazlos transparentes.
Toma mis horas grises; hazlas novedad.
Toma mi vida de cada día; hazla sencilla.
Toma mis cansancios; hazlos tuyos.
Toma mis veredas; hazlas tu camino.
Toma mis mentiras; hazlas verdad.
Toma mis muertes; hazlas vida.
Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.
Toma mi obediencia; hazla tu gozo.
Toma mi nada; hazla lo que quieras.
Toma mi familia; hazla tuya.
Toma mis amigos; son tuyos.
Toma mis pecados; perdónalos.
Toma mis faltas de amor, mis eternas omisiones,
mis permanentes desilusiones, mis horas de amargura.
Hazme nuevo en la donación, dame alegría en la entrega,
gozo desbordante en el estudio y la convivencia,
regálame felicidad al gastarme en tu servicio.