Maristas San José del Parque
Futuro Vivo sigue dando VIDA.

Silvia ha escrito esto desde Guatemala: Futuro Vivo sigue dando VIDA. VIDA a todas esas comunidades olvidadas y perdidas en esas grandiosas montañas del Alta Verapaz donde no llega nada: ni agua, ni electricidad, ni carros…. VIDA a todas esas madres y niños que comienzan a descubrir un mundo nuevo lleno de posibilidades. VIDA en todos los sueños que quedan por cumplir que si Dios quiere, (que va a querer) se cumplirán poquito a poco.

Las hermanas, apoyadas por SED, tienen un programa de estimulación temprana para todas las mujeres y niños de las comunidades que rodean la escuelita. Con este programa se pretende que la mujer conozca su cuerpo, aprenda a quererlo y a cuidarse, a pensar un poquito en ellas. Se pretende aumentar su autoestima, disminuir su inseguridad, que sean capaces de tomar decisiones por ellas y sus familias. 

 

 

Están aprendiendo hábitos de higiene y alimentación sana que repercutirán en sus familias y sus comunidades. Estimulan a sus hijos a edades tempranas para prepararles para el aprendizaje posterior. El sábado, dentro de este programa, recibimos la visita de una asociación de odontólogos que revisaron los dientes de los niños, les hicieron una limpieza, les pusieron flúor y les dieron una pequeña clase individual de cómo cuidar los dientes de sus hijos y todas las familias. Lo más grande de todo, no fue solo la visita de los odontólogos que trataron a los niños con mucho cariño y delicadeza. Lo más grande de todo fue ver a esas madres capaces de enfrentarse a extraños por el bien de sus hijos.

Llevo tres veranos acompañando a las hermanas en su trabajo y la evolución que han tenido estas mujeres en apertura al mundo exterior ha sido impresionante. Han perdido la timidez, se sienten más seguras y ya buscan la mirada del otro, su sonrisa …. Un verdadero milagro. ¿Podrán cambiar sus vidas estas mujeres? Seguramente solo un poquito pero estoy segura de que lo que sí ha cambiado es el sueño que ellas tienen para sus hijos e hijas y las veo dispuestas a luchar por ello.

Como dice la hermana Uti, hoy hemos visto a Jesús en los ojos de esas madres y esos niños. Por eso, a pesar del agotamiento de una jornada intensa, me voy a la cama con una sonrisa, con la satisfacción de estar viviendo una experiencia especial, única. Nadie debería perderse algo así. Mira a tu alrededor y atrévete, no hace falta viajar hasta Guatemala.

Felices sueños a todos.
Silvia Fondón
Voluntaria de SED
Guatemala