Maristas San José del Parque
ORACIÓN 11 DE OCTUBRE 2019

Motivación
Suena el despertador y despierto. Creo que me acuerdo del sueño de esta noche, se repite muy a menudo. Estoy caminando y junto a mí otras personas sin rostro definido se cruzan de un lado para otro. No sé bien adónde voy, pero mi paso es decidido.
No quiero llegar tarde. Intercambio palabras y miradas de cercanía al resto de caminantes... Alguien está llamándome, pero no reconozco la voz. Sólo sé que es insistente, así que sigo caminando. Me gusta soñar…
Y sólo tengo claro que mi sueño me invita a hacer AHORA lo mismo que San Marcelino lo hacía con los primeros Hermanos Maristas: trabajar juntos, entregarme cada día, ayudarnos a superar dificultades y rezar con vosotros…

Lucas 13, 6-9
Les contó esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña; fue a buscar higos en ella, y no los encontró. Dijo al viñador: Hace ya tres años que vengo a buscar higos en ella y no los encuentro. Córtala. ¿Por qué va a ocupar un terreno inútilmente? El viñador dijo: Señor, déjala también este año; yo
cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da higos; si no los da, la cortas».
PALABRA DE DIOS

San Marcelino nos lo enseña
Al fundar la Congregación de los Hermanos Maristas, Marcelino se proponía dos fines: proporcionar enseñanza cristiana a los niños y jóvenes y, además, honrar a María con la imitación de sus virtudes y la propagación de su devoción. Y, de todas sus virtudes de la Virgen, una sobresalía en el corazón del P. Champagnat: la sencillez.
Así, el modo de atender Marcelino a todas las personas, la forma de vestir de los Hermanos, el durísimo trabajo diario, la alegría en medio del esfuerzo, el reconocer que Dios bendecía toda la tarea, la familiaridad en las relaciones personales, el espíritu de oración y la constante presencia de María fueron signos evidentes de una vida sencilla, de su confianza infinita en Dios y de tomarse en serio el trabajo: “estoy acostumbrado a trabajar duro”, dijo Marcelino a un grupo de sacerdotes, “si prosperamos o no, será cosa de Dios”.

 

Creer en lo que se eligió (Lo lee un alumno)
Cuando se ha elegido hacer algo, se debe, digo bien: se debe llegar hasta el final... Pero, antes de elegir, se debe, digo bien: se debe saber lo que se hace. Sobran errores, sobran espantadas, sobran cobardías, sobran «sí, sí». Pero falta un sí auténtico y ahora, un sí comprometido, único, repetido día tras día apretando los dientes, a veces, para no dejarlo escapar de nuestros labios.
Ese sí o ese no, que hay que llevar bien amarrado con uno mismo, como se lleva un tesoro que es preciso defender a través del fuego, y de la lluvia, y de la niebla; ese sí o ese no que, sostenido hasta el final, acaba manteniéndose en pie, es lo que se llama la fe. Creer en lo que se eligió, incorporarlo a la propia vida, sin desfallecer ni buscar disculpas.

Peticiones Respondemos: Ayúdanos María
- Para que aprendamos la lección de sencillez de San Marcelino…
- Para que crezcamos en amor al trabajo diario…
- Para que seamos fieles a los compromisos que tenemos…
- Para que no tengamos miedo a compartir nuestra vida con los compañeros…
- Para que vivamos el reto de alcanzar metas en el estudio y en las relaciones personales…
- Para que, como los primeros Hermanos Maristas, nos preocupemos de los demás…
- Para que digamos “sí” a lo que Dios nos pide a cada uno…

AVE MARÍA


CANCIÓN

https://www.youtube.com/watch?v=mo_wa9A9p3E

El arte de esta canción es una representación del “maratón vital” de cada uno de nosotros, reflejado aquí en una letra que nos anima a recorrer el camino que AHORA se nos presenta como reto… “Tú sigue marcando el paso, yo seguiré empujando, tú sigue marcando el paso (…) no contemplo rendición”…