Más testimonios de verano solidario

Esta vez es el hermano Antonio quien nos envía su crónica desde Guatemala; El cantón de Panimache pertenece a la alcaldía de Chichicastenando aunque está a casi una hora en coche de esta población. Desde hace cuatro años los Hermanos Maristas del ITEC están apoyando el trabajo...

de la escuelita de primaria de este cantón con diez de las becas de SED para alumnos de 5º y 6º de primaria.

Hoy hemos ido con los alumnos y alumnas de 5º de electrónica del ITEC para realizar la experiencia de solidaridad que hacen todos los alumnos del ITEC cada año. La experiencia consiste en visitar escuelitas muy desfavorecidas como ésta y hacer unas actividades de educación en valores, animación cultural y actividades recreativas, así como la entrega de juguetes y alimentos para estos niños y niñas.

En la escuela hay sesenta niños y niñas, con un profesor y una profesora que atienden cada uno a tres cursos. La profesora a 1º, 2º y 3º, y el profesor a 4º, 5º y 6º. Hasta ahí casi sería aceptable, si no fuera porque los medios con que cuentan son mínimos por no decir que ninguno, y a eso hay que añadir que hay muchos niños y niñas que a penas entienden el castellano.
La escuela se encuentra en un ambiente natural maravilloso con la vista del lago Atitlan en todo su esplendor, pero la realidad de pobreza extrema en que viven las personas de este lugar convierten el paraíso natural en un infierno para vivir en él.

Y a pesar de vivir en estas condiciones tan extremas de pobreza los niños y niñas no perdían la ocasión de sonreír a la menor ocasión incluso con una simple mirada cariñosa que les dieras.
Mi dolor es que al verlos, y sobre todo al ver a las niñas, no podía quitar de mi cabeza la idea de que esas niñas no iban a salir en su vida de esa realidad de pobreza y de miseria.
La educación, que podía ser la única forma de salir de esta situación tan dura de pobreza, no está a su alcance por la pobreza extrema en la que viven y por la tradición machista de sus padres, ya que, en el caso de paguen los estudios a alguno de sus numerosos hijos e hijas, será siempre un varón el elegido.

El año pasado de los doce niños y niñas que terminaron 6º de primaria solo uno sigue estudiando 1º de básico y es niño.

¿De verdad nos creemos que el Derecho a Educación, y una educación de calidad es para todos y todas?

Aprovechando la visita el H. Miguel Ángel y yo hemos reunido a los padres o madres de los diez alumnos y alumnas de 6º de primaria que tienen beca de SED para de los becados para entregarles el dinero de la beca correspondiente a junio, julio y agosto y les hemos insistido numerosas veces en la importancia de que sus hijos e hijas sigan estudiando el año que viene en 1º de básico, asegurándoles que si lo hacen van a seguir teniendo la beca de SED, pero solo uno de los diez lo tenía muy seguro y tres o cuatro estaban dudosos.

Es muy duro enfrentarse a esta realidad de pobreza estructural que se vive en estas zonas rurales. Estas no son ya las periferias, es la exclusión, la injusticia, los olvidados, los ignorados.
Y es más duro cuando les pones cara a tantas niñas y niños que viven y morirán en esta injusta situación sin sentir que algo en ti se revela y grita: ¿Es verdad que no podemos hacer algo por todas estas niñas y niños? ¿Tenemos que quedarnos con los brazos cruzados, mirar hacia otro lado y seguir viviendo en nuestra comodidad y despilfarro?

¡Esta noche, Señor solo te pido que, como dice la canción, no permitas que el corazón se me quede desentendidamente frio!

¡Y sobre todo Señor, cuida de estas niñas y niños de Panimache, y haz que con tu ayuda, que esa si que no falla, nunca pierdan su alegría!

Pero también escucho, Señor tu palabra que me dice: “No te quedes ahí. ¡Ayúdame! Yo no tengo brazos. ¡Préstame los tuyos para poder ayudarlos!”

H. Antonio Tejedor, Voluntario de SED en Guatemala.