ORACIÓN 27 MARZO 2020

AHORA, DIGAMOS SÍ A DIOS.

 

AMBIENTACIÓN
Cuando se ha elegido hacer algo, se debe llegar hasta el final… Y ante situaciones difíciles, se debe saber lo que se hace.
En nuestro mundo, y posiblemente entre nosotros, a veces nos falta un poquito más de confianza y de esperanza. Tenemos la necesidad de ser prudentes, pero superando los miedos.
En el momento actual, en el que ya se informa de que “un tercio de la población mundial está confinada en las casas a causa del coronavirus”, a una Comunidad Educativa Marista –Hermanos, padres, profesores, alumnos, personal del colegio- se nos pide un sí auténtico y comprometido que se renueva cada mañana, un sí único, repetido día a día, apretando los dientes –AHORA más que nunca-, para que no se escape de nuestra vida.
Ese sí –unido a ese “no” a tantas propuestas que nos desvían de nuestro camino- hay que llevarlo apretado contra uno mismo, como un tesoro que es preciso defender y dejarlo crecer, en los momentos buenos y, sobre todo, en aquellos en los que en estos días nos toca vivir.
Ese sí que es el único que nos mantiene en pie, pero que no nos evita el esfuerzo constante, el trabajo callado y la confianza en cada uno de nosotros y en Dios.
 

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mateo 14, 24-33)

La barca, que estaba ya muy lejos de la orilla, era sacudida por las olas, porque el viento era contrario. Al final ya de la noche, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían:
—Es un fantasma.
Y se pusieron a gritar de miedo. Pero Jesús les dijo enseguida:
—¡Ánimo! Soy yo, no temáis.
Pedro le respondió:
—Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre las aguas.
Jesús le dijo:
—Ven.
Pedro saltó de la barca y, andando sobre las aguas, iba hacia Jesús. Pero, al ver la violencia del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó:
—¡Señor, sálvame!
Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo:
—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?
Subieron a la barca, y el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante Jesús, diciendo:
—Verdaderamente eres Hijo de Dios.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN (cf. GVJ, J.A. Pagola)

Jesús les dice las tres palabras que necesitan escuchar: «Ánimo. Soy yo. No tengáis miedo». (…) «Ánimo»: Jesús viene a infundir ánimo y sembrar esperanza en el mundo. «Soy yo»: no es un fantasma, sino alguien vivo, lleno de fuerza salvadora. «No tengáis miedo»: hemos de confiar y aprender a reconocerlo junto a nosotros en medio de las crisis, peligros y dificultades. ¿No es esto lo que necesitamos escuchar hoy los cristianos?
Animado por las palabras de Jesús, Pedro hace una petición sorprendente: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». No sabe si Jesús es un fantasma o alguien vivo y real, pero quiere vivir la experiencia de caminar hacia él andando, no sobre tierra firme, sino sobre el agua; no apoyado en la seguridad, sino en la debilidad de la fe. Jesús le dice: «Ven».
¿No es esta la llamada que nos está haciendo Jesús en estos momentos de crisis y desconcierto? En nuestro recorrido nos encontraremos más de una vez con su invitación: «Ven y sígueme». Así llamaba por los caminos de Galilea y así llama hoy a quien lo quiera escuchar. Pero la llamada a Pedro en medio de la tempestad encierra algo más: «Ven a mi encuentro caminando sobre las aguas, aunque no aciertes a reconocerme en medio de esta tempestad, y aunque estés lleno de dudas en medio de la noche». (…)
No es fácil vivir esta fe desnuda. Pedro en concreto «sintió la fuerza del viento, le entró miedo y empezó a hundirse». Es lo que nos puede pasar en estos momentos: nos fijamos solo en la fuerza que tiene el mal, nos entra el miedo y las dudas, y empezamos a hundirnos en la desesperanza, la indiferencia o la increencia. ¿Qué podemos hacer?
Lo primero, «gritar» a Jesús. Es lo que hace Pedro al empezar a hundirse: «Señor, sálvame». Invoca a Jesús como «Señor» (Mateo pone intencionadamente esta palabra en sus labios, pues así invocan a Jesús resucitado en las primeras comunidades cristianas). Y solo le pide una cosa: «Sálvame». Con esto está dicho todo. Este grito salido de lo más íntimo de nuestro corazón puede ser una forma humilde, pero muy real, de vivir nuestra fe.
Jesús, que está atento y pendiente de Pedro, no permanece indiferente a este grito. Según el relato, «le tiende su mano», «lo agarra» y «le dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”». Sin saber cómo ni por qué, Pedro vive algo difícil de explicar a quien no lo ha vivido. Experimenta a Jesús como una «mano tendida»; se deja «agarrar» por él y siente que Jesús lo salva de hundirse. En el fondo de su corazón escucha esta pregunta que puede cambiar su vida: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?». Tal vez es en medio de la crisis y de la noche cuando aprendemos a creer con más verdad en la fuerza salvadora que se encierra en Jesús.
Pedro y Jesús caminan agarrados en medio de las olas y el viento. Al subir a la barca, la tormenta se calma. Cuando Jesús está en medio del grupo, los discípulos recuperan la paz. Lo han vivido todo de cerca, llenos de miedo y angustia, pero han experimentado su fuerza salvadora. Los mismos que antes decían «es un fantasma» se postran ahora ante Jesús y le dicen desde muy dentro: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».

ORACIÓN
Señor, somos conscientes de que la barca aún no se ha hundido,
y sabemos que cada uno de nosotros
somos Comunidad Educativa, somos Iglesia.

Somos muchos los que, en esta situación de dificultad,
estamos tratando de seguir un camino de fe,
los que intentamos ser mano tendida para los demás,
los que queremos liberarnos de los miedos
y ser signo y palabra de esperanza.

Señor, las crisis son dolorosas y desconcertantes;
Pero también pueden convertirse en una oportunidad.
Y, en este caso, la oportunidad es crecer en la fe
y estar más cerca de Ti.

Hoy, Señor, nos ponemos en tus manos,
Te presentamos nuestra vida, nuestras familias,
ponemos ante Ti a los enfermos, a todo el personal sanitario:
protégenos a todos

Dios y Padre bueno,
que no nos falten personas con las que caminar,
que nos vamos a acompañar mutuamente
y que no dejemos de ser testigos de esperanza.


AVE MARÍA

Rezamos a la Virgen… En ella ponemos nuestra confianza. Rezamos por nuestras familias, por los que formamos nuestra Comunidad Educativa, por los contagiados por el virus…

Dios te salve María…

CANCIÓN.  TODO PASA   

https://www.youtube.com/watch?v=PQdz3XoDFLs&feature=youtu.be