Se acaba la semana de los derechos

MANIFIESTO
Los maristas manifestamos nuestro compromiso en la defensa de los derechos de todos los niños y niñas, especialmente, de aquéllos que más necesitados están.
Creemos que todos los niños y niñas deben tener reconocidos sus derechos y, muy especial- mente, el derecho a la educación, a la vida, al agua, a la alimentación, a la salud, a la libertad y a la identidad.
Estamos convencidos, como San Marcelino Champagnat, de la necesidad de proteger a todos los niños y niñas, y contribuir a garantizar su derecho a participar y ser escuchados.
Nos comprometemos a seguir trabajando por su garantía y a esforzarnos por la seguridad, bien- estar y felicidad de todos los niños y niñas.
Te pedimos Señor, que nos des fuerzas para poder seguir haciendo realidad este compromiso: Respetar los derechos de los niños y adolescentes como nosotros supone también el compro- miso de respetar los derechos de mis compañeros y compañeras y contribuir a crear un am- biente en nuestro colegio que nos ayude a crecer a todos de forma saludable, física, emocional e intelectualmente.

 

 

ORACIÓN

Ayúdanos a cambiar, Señor,
para mirar las cosas, el mundo, la vida
con tu mirada y desde tus ojos.
Sana nuestras cegueras que nos impiden ver
el dolor y el sufrimiento de los que caminan al lado,
de los que viven en nuestro mundo, bajo nuestro mismo sol. Sacude nuestro corazón para que aprendamos a ver
con los ojos llenos de Evangelio y Esperanza de Reino. Corre ya el velo de nuestros ojos
para que, viendo, podamos conmovernos por los otros,
y movernos desde lo profundo del corazón,
para acudir a dar una mano, y la vida toda,
a los que están caídos y rotos en las cunetas de los caminos, a los leprosos de hoy día,

a los que esta sociedad injusta
ha tirado a un costado porque no cuentan,
o no interesan,
o no son rentables a las leyes del mercado. Ayúdanos Señor
a ver,
y a cambiar
a verte
y a optar
a utilizar esa mirada maravillosa
que nos dejaste para mirar el mundo, la realidad, la vida: la mirada del Evangelio,
para ver con tus ojos de Dios,
para sentir con tu corazón compasivo,
para actuar llevados por la fuerza
y el fuego comprometido de tu Espíritu,
para hacer posible, ya aquí en la tierra,
el mundo nuevo que esperamos,
el Reino de los cielos.
Amén