Maristas San José del Parque
Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia

MOTIVACIÓN: ¿QUÉ ES “LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS?
 Al menos una vez al año, se invita a los cristianos a evocar la oración de Jesús para sus discípulos: «para que todos sean uno; [...]; para que el mundo crea [...]». Los corazones se conmueven y los cristianos se reúnen para orar por su unidad.  Las congregaciones y parroquias de todo el mundo organizan intercambios de predicadores o celebraciones y cultos ecuménicos especiales.  El evento en el que tiene su origen esta experiencia única es la Semana de oración por la unidad de los cristianos.
Esta semana de oración se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero, entre las festividades de la confesión de San Pedro y la de la conversión de San Pablo.  En el hemisferio sur, en el que el mes de enero es un mes de vacaciones, las iglesias encuentran en muchas ocasiones otros momentos para celebrarla, por ejemplo en torno a Pentecostés, que también es una fecha simbólica para la unidad.
Estamos celebrando del 18 al 25 de enero se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que este año lleva el lema, “Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia (cf. 2 Co 5, 14-20)”.
El Papa Francisco, nos han pedido que recemos por la unidad de las Iglesias. Él mismo, hace grandes esfuerzos por visitar y acoger a los líderes de las demás Iglesias cristianas del mundo. En el ámbito del diálogo interreligioso que tanta importancia tiene en nuestro mundo globalizado y lleno de conflictos, nos limitamos a destacar la trascendencia de la «Jornada de Oración por la Paz» que se celebró el pasado 20 de septiembre en Asís, convocada por el papa Francisco con el lema: «Sed de paz. Religiones y culturas en diálogo», en el que participaron los máximos dirigentes de todas las religiones. 
Este año muchos cristianos e Iglesias conmemoran el aniversario de la Reforma. San Pablo nos recuerda que Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Jesucristo y que el amor de Cristo nos apremia a ser ministros de reconciliación. ¡Adoremos y alabemos juntos a Dios en la unidad del Espíritu Santo!
 Queremos que esta oración a sensibilizarnos ante este problema y nos anime para trabajar por la unión y nunca por la división, en la Iglesia, en nuestra casa, en el colegio y en todos los ámbitos de nuestra vida.



LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS
En todo caso, es el amor de Cristo el que nos apremia, al pensar que, si uno murió por todos, todos en cierto modo han muerto. Cristo, en efecto, murió por todos, para que quienes viven, ya no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Así que en adelante a nadie valoramos con criterios humanos. Y si en algún tiempo valoramos a Cristo con esos criterios, ahora ya no. Quien vive en Cristo es una nueva criatura; lo viejo ha pasado y una nueva realidad está presente. Todo se lo debemos a Dios que nos ha puesto en paz con él por medio de Cristo y nos ha confiado la tarea de llevar esa paz a los demás.
Porque sin tomar en cuenta los pecados de la humanidad, Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado ese mensaje de paz. Somos, pues, embajadores de Cristo y es como si Dios mismo os exhortara sirviéndose de nosotros.
En nombre de Cristo os pedimos que hagáis las paces con Dios. Al que no tuvo experiencia de pecado, Dios lo trató por nosotros como al propio pecado, para que, por medio de él, experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios.
Palabra de Dios

PETICIONES
• Por la Iglesia Católica, para que por su humildad y sencillez, sepa acoger a todos los que creen en Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR

• Por todos los organismos y gobiernos que luchan por la unidad y solidaridad de los pueblos, para que tengan éxito. ROGUEMOS AL SEÑOR

• Por los muchos misioneros que anuncian la palabra de Dios lejos de su patria, para que Dios les ayude en todo momento en su labor de unir los corazones de los pueblos. ROGUEMOS AL SEÑOR

• Por los que sufren a causa de las guerras, las enfermedades, de la pobreza o por cualquier otra causa. ROGUEMOS AL SEÑOR

• Por nosotros, para que seamos fieles y consecuentes con la fe que profesamos y estemos unidos, no marginemos a nadie y luchemos por estar unidos con todos aquellos con los que convivimos a diario. ROGUEMOS AL SEÑOR

ORACIÓN FINAL (todos juntos)

Señor, tú me llamas a vivir en comunidad.
Y quieres que edifique la comunidad.
Me quieres en comunión con los otros,
no para estar mejor, ni ser más fuerte,
sino para que sea yo mismo.

Vivir en comunión es existir para los demás.
Es encontrarse con los otros.
Es rezar con ellos.
Es dar muestras de la propia esperanza.


Sólo así podremos acercarnos
a los que no recibieron la fe
y ponerlos en tus manos.
Sólo así podremos sostenerla
en los que a duras penas la conservan

Señor, todos los cristianos
seremos tus testigos,
no por lo que digamos,
sino por lo que seamos
y por todo lo que hagamos
por mostrar tu rostro
a los ojos de los hombres.