ORACIÓN 27 NOVIEMBRE 2020

DESPIERTOS PARA SER PERSONAS DE ADVIENTO

 

MOTIVACIÓN

Querido amigo de San José del Parque: comienza el Adviento: tiempo de espera y de esperanza… Nos llega un rumor de Dios que nos deja un ambiente de confianza.
Seguramente algo que conseguir, algo que superar, algo que esperar… Dios nos trae vida y salvación, ilusión y proyectos, sonrisas y entrega… Y he aquí que todo el movimiento del colegio y del mundo cristiano se pone en búsqueda de algo y, sobre todo de Alguien que llega como Salvador y sentido de nuestra vida.
Estamos convocados para la esperanza: todos los de “San José del Parque”, estamos llamados para que, desde el corazón y los proyectos personales y desde cada clase, seamos jóvenes en camino: comprometidos con la tarea que se nos ha confiado y en la búsqueda de un Dios que se acerca a nosotros.
Pues bien, precisamente a eso nos invita la Iglesia al comienzo de este tiempo de Adviento. Para ello necesitamos sentirnos dispuestos a sentir el abrazo de Dios y su presencia entre nosotros.

UN ANUNCIO PARA PONERNOS EN CAMINO (un alumno)
Un día, hace de esto mucho tiempo, tanto como años llevan los hombres sobre la tierra, Adán dijo que se separaba de Dios y le dio la espalda, y comenzó a caminar por sus propios caminos, no por los que Dios quería. Pero Dios, aunque se sintió defraudado, prometió visitarlo y seguir siendo amigos.
Pasó mucho tiempo y Dios iba rehaciendo su promesa cada vez que los hombres le daban la espalda. Solía entonces enviar hombres, llamados profetas, que recordaban a los hombres la promesa de Dios: «Dios vendrá. Preparaos y convertíos». Este mensaje lo tuvieron que repetir muchas veces. Ya, un día, llegó un profeta que fue el último antes de la visita de Dios: se llamaba Juan Bautista. Empezó a gritar: «Ya está cerca, ya viene. Arrepentíos. Convertíos». Y fue así. En una noche, que no sabemos muy bien cuándo fue, ni el año, ni la hora, Dios nos visitó por medio de su Hijo Jesús. Los sencillos, los hombres de buena voluntad, lo reconocieron y se hicieron amigos de Él. Y comenzaron a vivir como Él decía.
Desde ese momento, cada vez que se acerca la Navidad, muchos hombres y mujeres de todos los rincones de la tierra vuelven a ponerse en camino hacia Dios y abren el corazón a sus palabras. Muchos aprovechan para acercarse al amor de Dios y reconocen que es mucho más importante su cercanía que los propios límites.

 

RECONOCEMOS LO QUE NOS ACERCA A DIOS


Lector: Mirad, levantad la cabeza, que hay un Dios escuchando.
Porque confiamos en la promesa de Dios,
porque ponemos nuestro corazón responder a la llamada de Dios:
Todos: Ven, Señor, y sálvanos.
Lector: Porque alimentamos esperanzas en nuestra formación.
Porque allanamos caminos de futuro.
porque maduramos como personas que creen en Ti.
Todos: Ven, Señor, y sálvanos.
Lector: Porque nos ayudamos, unos a otros, a descubrir al Salvador.
Porque no estamos solos en el camino de la vida.
Porque no acabamos de entender que en los demás está Dios.
Todos: Ven, Señor, y sálvanos.
Lector: Porque creemos en una salvación que llega como regalo.
Porque aprendemos a vivir la alegría como estilo de ser.
Porque nos enseñas a encarnarnos en la entrega diaria.
Todos: Ven, Señor, y sálvanos.

PADRE NUESTRO

 

ORACIÓN

Señor, tú eres nuestro amigo,
y vienes a nuestro corazón.
La naturaleza, las personas
y las cosas de cada día
nos hablan de ti y, en todo,
te acercas a nosotros.
Concédenos vivir con profundidad estos días de espera y esperanza,
para encontrarnos contigo
responder a la llamada
que haces a cada uno de nosotros
y, junto a las personas de clase,
construir un mundo más feliz.
Tú, que siempre nos visitas,
Tú que eres bueno
y amigo de los jóvenes,
haz que estemos despiertos
y haznos personas
comprometidas con el mundo
y con la vida que nos regalas.
Amén